LA MAGIA DE LOS RECUERDOS
Es curioso cómo un olor, una melodía o una simple frase pueden hacer naufragar el alma hasta tiempos que parecían dormidos...
A veces, sin venir a cuento, hay algo —un olor, un sabor, una palabra, una canción— que nos transporta a otro tiempo, a otro lugar. No siempre ese viaje a la nostalgia es bueno o malo… a menudo es agridulce. Son recuerdos de momentos difíciles, de aquellos que nunca creímos que viviríamos, pero que, con el paso del tiempo, y a pesar del dolor, nos dejaron una enseñanza.
Nos demostraron que la vida puede cambiar en un segundo. Que nunca estaremos a salvo de nada. Que todo puede ocurrir.
A mí me pasó escuchando una canción que saltó por azar en Spotify, en una de esas listas de “Descubrimiento semanal”. La canción era “Volveremos a brindar”, de Lucía Gil. Al oírla, me vi de golpe en los días más duros de la pandemia, allá por 2019… Cuando el mundo entero parecía estar viviendo dentro de una película distópica. Nadie imaginó que algo tan pequeño como un virus pudiese mantener confinado al planeta.
“Pero son las ocho y has salido a aplaudir a tu ventanaMe dan ganas de llorarAl vernos desde lejos tan unidos, empujando al mismo sitioSolo queda un poco más…”
Nadie estaba preparado para lo que vivimos: familias separadas, sanitarios que no podían volver a casa por temor a contagiar a sus seres queridos, el miedo flotando en el aire como una niebla densa.
Una noche, al llegar a casa, me duché, cené… y entonces ocurrió algo mágico: como si un director de orquesta invisible hubiese dado la señal, todos los vecinos empezaron a aplaudir al unísono. Eran las diez de la noche (al principio era a esa hora, luego se adelantó a las ocho).
Gracias. A todos

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